Caracterizando el Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es la causa principal de demencia a nivel mundial. En España se estima que afecta a 1.200.000 personas y su incidencia en la población va en aumento. Es una enfermedad progresiva e irreversible que suele mostrar sus síntomas hacia los 60 años. No obstante, las alteraciones en el cerebro suceden mucho antes de los primeros síntomas.

En 1906 el médico Alois Alzheimer analizó el cerebro de una paciente que había muerto de una enfermedad mental inusual, caracterizada por pérdidas de memoria, problemas en el habla y comportamiento variable. En su análisis, descubrió lo que hoy en día conocemos como las placas amiloides y los ovillos.

Las placas están formadas por acumulaciones de la proteína beta-amiloide en el espacio existente entre neuronas. A su vez, los ovillos son agregaciones de la proteína tau en el interior de las células nerviosas. Ambas estructuras impiden que las neuronas lleven a cabo su función correctamente, llevándolas a la muerte. A medida que las neuronas pierden su función, los síntomas van agravándose. Las primeras áreas afectadas del cerebro son el hipocampo y la corteza entorrinal, encargadas de la memoria y orientación. En las fases finales, todo el cerebro se ve afectado.

Un dato poco conocido es que las personas con síndrome de Down suelen sufrir Alzheimer. El cromosoma 21 tiene la información para sintetizar la proteína precursora beta-amiloide. Este colectivo, al tener 3 cromosomas 21, genera más cantidad de la proteína precursora potencialmente maligna.

Infografía sobre la enfermedad del Alzheimer

¿Qué fases existen y qué síntomas se presentan?

Se trata de una enfermedad dividida en 3 etapas. La fase inicial o leve se presentan los síntomas cognitivos de pérdida de memoria, desorientación y cambios en la personalidad. La siguiente etapa intermedia o moderada se caracteriza por un empeoramiento de los síntomas previos y alteraciones en el habla, razonamiento, capacidad de realizar varias acciones a la vez y en el reconocimiento de personas. Asimismo, pueden sufrir alucinaciones o paranoia. Por último, durante la etapa final o severa los pacientes no pueden comunicarse y son totalmente dependientes de sus cuidadores.

¿Cómo se diagnostica y qué tratamiento se administra?

Los profesionales sanitarios llevarán a cabo el estudio del historial del paciente así como varios tests sobre memoria, atención y cognición. Para descartar otras posibles causas, se puede realizar un análisis de orina y sangre así como técnicas de imagen (resonancia magnética, tomografía computarizada y tomografía por emisión de positrones).

En cuanto al tratamiento, no existe uno capaz de curar la enfermedad a pesar de las numerables investigaciones existentes. No obstante, hay medicamentos disponibles que pueden aliviar el empeoramiento de los síntomas, mejorando así la calidad de vida del individuo.

Mucho ánimo a todas las personas afectadas por esta enfermedad, tanto pacientes como familiares. Si te ha gustado ¡no olvides darle a me gusta!

Referencias:

Alzheimer’s Association. Disponible en: https://www.alz.org/alzheimer-demencia/que-es-la-enfermedad-de-alzheimer?lang=es-MX

Confederación española de Alzheimer. Disponible en: https://www.ceafa.es/es/el-alzheimer/la-enfermedad-alzheimer

Jack CR, et al. NIA-AA Research Framework: Toward a biological definition of Alzheimer’s disease. Alzheimer’s & Dementia 2018;14:535-562

National Institute on Aging. Disponible en: https://www.nia.nih.gov/health/alzheimers-disease-fact-sheet

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